En Abitare 655, Casa 720° de Fernanda Canales, es presentada como una vivienda autosuficiente concebida como un dispositivo geométrico y energético en diálogo con el paisaje de Valle de Bravo. Ubicada en un contexto de condiciones climáticas extremas y sin infraestructura, la casa responde mediante estrategias bioclimáticas, materiales locales y una organización espacial basada en dos circunferencias que amplían la relación entre interior y exterior. Su patio central, terrazas y aperturas permiten que la arquitectura transforme la luz, la sombra y las vistas hacia la montaña y el volcán en elementos fundamentales de la experiencia cotidiana.